Sin descanso

En lo profundo de la selva,

poniendo barro en los mordiscos

que desgarraron mi piel,

huyendo de fieras

que siguen hambrientas.

 

Cuando la noche cae

y dejo de ver,

y los árboles proyectan sombras

o eso quieren hacer creer.

 

Mi sangre deja rastro atrayendo

a quien no quiero,

y no sé cuánto más aguantaré

sin dormir,

pero no quiero refugio

ni pienso esconderme.

 

Quizá huir no es suficiente

pero es lo único que sé hacer,

aunque ya no recuerdo

si lo hago por protegerme yo,

o por protegerles de mí.

 

Y así seguimos, corriendo en círculos,

sin saber quién persigue a quién,

ni quién tiene más miedo de quién…

 

Pero cada vez con menos sangre.

 

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