El viaje se acerca…
August 31st, 2010Miraba distraída el puente, mientras el tren en que iba lo cruzaba lentamente antes de coger velocidad y llevarla lejos.
Todo se basó siempre en la velocidad, o en la falta de ella , pensó.
Todos estos años, casi sin tiempo para pensar, o quizá intentando evitarlo, y dejando que los días pasaran frenéticos frente a sus ojos.
Ahora que el tren acelera ella siente que el tiempo se ha parado.
Atrás se queda todo lo que ha vivido hasta ahora. Toda la gente que ha conocido. Todo lo que ha sentido.
Mira por la ventana, y ve pequeños pueblos desaparecer en apenas segundos. Al otro lado, el mar, inalterable, le recuerda que siempre habrá cosas que nunca cambien, no importa lo lejos que se vaya.
Está acostumbrada a lidiar con las contradicciones, se reclina en su asiento e intenta dejar la mente en blanco, pero miles de pensamiento le bombardean y apenas le dejan relajarse.
Ella se imagina que también los va dejando atrás a medida que el tren avanza.
Es extraño empezar de cero. Nunca sabes hasta que punto es cierto, se plantea. “¿Vuelvo a ser la de hace 15 años, la de hace 10, la de hace 5…?
Lo mas probable es que sea todas y ninguna de ellas a la vez.”
El futuro se presenta ahora como una gran oportunidad, como un gran desafío. Es hora de averiguar si todas las dificultades a las que ha tenido que enfrentarse durante todos estos años han servido para algo.
Es, al mismo tiempo, escalofriante. Sentir que puede tomar las decisiones equivocadas le atemoriza por dentro.
Sabe que de todo se aprende, pero ya ha tenido suficientes lecciones de esas, y esta vez le gustaría poder simplemente disfrutar de la vida, empezar a vivir esa “otra parte” que siempre estuvo de alguna manera vedada para ella.
No hay rencores. No hay más traumas que los que cualquier otro podría tener. Nos gusta sentirnos especiales, pero lo cierto es que tan sólo somos uno más, al menos hasta que logramos hacernos un hueco en la vida de los otros.
Es joven, sabe que le queda mucho por ver, por vivir, y se pregunta si será capaz de acumular todas esas emociones con el paso de los años, a veces, pese a su edad, siente que la cuesta se le está haciendo demasiado cuesta arriba, o que arrastra demasiado equipaje.
Sabe que el tren tiene una estación de destino, pero ahora mismo no se siente con fuerzas para llegar a ninguna parte.
Se pregunta si habría alguna posibilidad de que el tren siguiera avanzando sin parar en ningún lado hasta que se sintiera preparada. ¿Cuánto tiempo podría ser eso? ¿Horas?¿Días?¿Tal vez años? Imposible saberlo.
La gente siempre dice: Hay tres que sólo pasan una vez en la vida, y debes cogerlos cuando lo hagan.
Pero nadie explica qué es lo que pasa después. ¿Cuándo debes bajar de ellos? ¿Y dónde?




















